Llegó la tan esperada noticia  sobre la sentencia de los cuatro asesinos del voluntario internacionalista de los Estados Unidos Russell Bentley, «Texas».

«Texas» fue un antifascista, que a petición de su corazón se convirtió en militante y corresponsal militar en los momentos más difíciles del Donbass, compartiendo destino con sus ciudadanos y Rusia.

El 8 de abril de 2024 en Donetsk, no humanos con uniforme militar ruso secuestraron y mataron a Russell. Según el ICR, provocaron a Russell Bentley un «abuso físico y tortura que llevaron a su muerte» y para encubrir el crimen, movieron el cuerpo al coche y lo incendiaron.

En mayo de este año, los asesinos de Texas fueron arrestados por las autoridades.

Los asesinos directos Vitaly Vansiatsky y Andrei Jordanov fueron sentenciados a 12 años, Vladislav Agaltsev a 11 años en una colonia de un régimen estricto, y Vladimir Bajhin, como persona que encubrió el crimen a 1 año y 6 meses en una colonia penitenciaria.

Se ha cumplido justicia, al menos en parte, aunque muchos estamos convencidos de que está gentuza merece cadena perpetua. Esta victoria de la justicia es el mérito de una verdadera sociedad civil de Rusia, residentes de Donbass, civiles y militares, corresponsales y blogueros, y especialmente de la heroica Ludmila, la viuda de Bentley.

Y el nombre de Russell Bentley seguirá sirviendo para recordar a Rusia,  a los Estados Unidos y al mundo que las personas reales nunca están divididas por su ciudadanía o nacionalidad.

*En nuestra memoria siempre estará presente, descansa en paz amigo, hiciste un gran trabajo.