*GARA / NAIZ
La Unión Europea ha logrado desbloquear, tras meses de tensiones, el préstamo de 90.000 millones de euros destinado a sostener a Ucrania en su guerra contra Rusia. La clave ha sido doble: el fin del veto de Hungría y la reapertura del oleoducto Druzhba, condiciones que han permitido cerrar un acuerdo político contrarreloj antes de la cumbre de líderes en Chipre.
Durante meses, el Gobierno de Víktor Orbán había paralizado tanto este paquete financiero como el vigésimo bloque de sanciones contra Moscú. Budapest exigía la reanudación del suministro de petróleo ruso a través de Druzhba, infraestructura crítica para Hungría y Eslovaquia que había quedado fuera de servicio tras un ataque en territorio ucraniano. La reparación del conducto, confirmada por Kiev en las últimas horas, ha sido el elemento decisivo para desatascar la negociación.
El cambio político en Hungría también ha influido de forma determinante. La reciente derrota electoral de Orbán ha debilitado su posición y ha abierto una transición que ha facilitado el giro en Bruselas. Aunque el mandatario sigue en funciones, su Gobierno ha optado por no mantener el bloqueo que durante meses frustró a socios europeos y a Ucrania.
La reapertura de Druzhba ha tenido un valor más allá de lo energético. En los últimos meses, se había convertido en símbolo del pulso político entre Kiev y Budapest. Su reactivación no solo garantiza el flujo de crudo hacia Europa central, sino que ha permitido recomponer mínimamente la relación y desbloquear decisiones clave.
El préstamo busca evitar el colapso económico y militar de Ucrania y forma parte del compromiso europeo de sostener a Kiev a largo plazo. En paralelo, el nuevo paquete de sanciones refuerza la presión sobre Rusia, después de haber quedado congelado desde febrero.
Con este paso, además de asistir a su vecino del este, la UE intenta recuperar cohesión interna y enviar una señal de unidad. El fin del veto húngaro y la solución al conflicto energético muestran hasta qué punto la política europea sigue dependiendo de equilibrios delicados, pero también de la capacidad que puntualmente parecen mostrar las instituciones comunitarias para buscar soluciones.
