*Nahia Sanzo Ruiz de Azua / Diario Red
El escándalo de corrupción vinculado al círculo más cercano del presidente de Ucrania se ha cobrado su víctima más importante. Bajo presión miliar, económica y política, Volodymyr Zelensky perdió ayer a su mano derecha, Andriy Yermak, jefe de la Oficina del Presidente, aliado clave en los tres años de guerra y hasta ahora un hombre demasiado poderoso para ser derribado. Recurrente en el discurso político y mediático, la corrupción ha sido una de las constantes de la actualidad ucraniana de las últimas décadas. Hace más de once años, cuando era uno de los argumentos para el derrocamiento del presidente Viktor Yanukovich por la vía revolucionaria, la imagen de retretes dorados y un pan de oro fueron utilizados como símbolo de la corrupción masiva de unas élites a las que había que sustituir. La corrupción fue el centro de los dos procesos electorales que se han producido en Ucrania desde la victoria de Maidán. Poroshenko prometía acabar con la corrupción de las viejas élites prorrusas recientemente derrocadas -y de las que procedía él mismo-, mientras que Zelensky iba un paso más allá y planteaba encarcelar a Poroshenko por sus crímenes corruptos. En su intento de volver al poder, Poroshenko ha vuelto a hacer de la corrupción uno de los principales temas de su discurso.
El círculo se cerró hace dos semanas, cuando saltó al espacio informativo la imagen del cuarto de baño dorado de Timur Mindich, al que se presentaba como cabecilla de la trama corrupta que ha puesto contra las cuerdas al Gobierno ucraniano. La trama descubierta estos días se remonta al pasado verano. Fue entonces cuando, de forma sorpresiva, Volodymyr Zelensky impulsó una nueva legislación que subordinaba a las dos principales instituciones anticorrupción a la Fiscalía General del Estado. Creadas por y para los intereses occidentales, la agencia anticorrupción, NABU, y la fiscalía anticorrupción, SAPO, han actuado en realidad como herramientas de la lucha política interna y en ningún momento han conseguido eliminar la corrupción ni provocado condenas relevantes.
La reacción de un sector de la población, que por primera vez desde 2022 convocó manifestaciones contra el Gobierno, y, ante todo, los reproches públicos de los aliados europeos obligaron a Zelensky a enviar al Parlamento una legislación que contradecía abiertamente la recién aprobada. Se volvía al statu quo, aunque con un presidente más cuestionado por haber tratado de subordinar a su poder y al de Andriy Yermak unas instituciones teóricamente independientes. La especulación de aquellos días, que apuntaba a que Zelensky trataba de impedir que las instituciones anticorrupción acorralaran a su entorno se ha confirmado ahora con un caso en el que se ha visto afectada una parte de su círculo personal de amistades y personas clave en el Gobierno ucraniano.
Desde el estallido del escándalo, solo la filtración del plan de 28 puntos con el que la administración Trump ha reiniciado la negociación en busca del final del conflicto rusoucraniano consiguió eclipsar durante unos días los primeros movimientos políticos serios de la oposición parlamentaria ucraniana desde febrero de 2022
Aupado al poder por una mayoría amplia tanto en las elecciones presidenciales como legislativas, Zelensky se enfrentó a una oposición fragmentada y deslegitimada que en ningún momento planteó un reto al nuevo presidente. En 2022, la invasión rusa hizo de Volodymyr Zelensky el héroe nacional recibido con honores por líderes mundiales y al que había que apoyar a toda costa. El tiempo y el deterioro de la situación militar y económica de Ucrania han desgastado a Zelensky y cercado a su círculo, mucho más vulnerable a los ataques políticos y mediáticos que el presidente. El hecho de que Yermak no era una figura electa ha sido uno de los argumentos más repetidos estos por la oposición ucraniana estos días.
El control exagerado del jefe de la Oficina del Presidente, del que se ha criticado su centralización del poder en cada vez menos manos, su peso diplomático por encima del ministro de Asuntos Exteriores o su autoritarismo han hecho de Yermak blanco de gran parte de unas críticas que, en realidad, se dirigían a Volodymyr Zelensky. Generalmente con fuentes vinculadas al sector cercano a Petro Poroshenko, varios artículos publicados por medios ucranianos como Ukrainska Pravda o estadounidenses como, Financial Times o Politico habían apuntado a Andriy Yermak como origen de los problemas internos y del descenso del apoyo internacional, una forma de debilitar al presidente de Ucrania atacando a su número dos.
La causa que finalmente le ha costado el puesto al frente de la Oficina del Presidente de Ucrania, que durante los años de guerra con Rusia ha actuado como principal órgano ejecutivo del Estado y ahora tendrá que ser completamente reformada, ha sido la operación Midas. En ella se ha visto afectado Timur Mindich, amigo personal de Zelensky, copropietario de la productora en la que alcanzó la fama y rumoreado dueño de Fire Point, la start-up que actualmente está obteniendo una parte importante de los contratos de desarrollo de armas del Ministerio de Defensa. A la cantidad supuestamente robada a las arcas del Estado, cien millones de dólares, hay que añadir el hecho de que la empresa saqueada estuviera vinculada al sector de la energía, concretamente la energía atómica. A las puertas del que puede ser el invierno más duro para la población, esta trama corrupta ha resultado especialmente sensible para el presidente de Ucrania. La fuga de Timur Mindich al extranjero unas horas antes de que su vivienda fuera allanada por las autoridades anticorrupción y la presencia de Yermak y Rustem Umerov, exministro de Defensa y actual presidente del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa, en las grabaciones vinculadas al caso han hecho de esta operación la crisis política más dura del mandato de Zelensky.
La reacción de la oposición, que exigió la dimisión del gabinete, la formación de una nueva coalición parlamentaria y de un Gobierno de unidad nacional y el cese de Andriy Yermak, coincidió con la gira de Zelensky por la Unión Europea. El presidente ucraniano buscaba compensar con su imagen de fortaleza internacional la pérdida de apoyo nacional motivada, entre otras cosas, por las causas de corrupción y el intento de proteger a su mano derecha de acciones como el registro de ayer, que finalmente provocó la dimisión de Yermak, el agradecimiento de Zelensky y la llamada a la unidad para que no haya motivos “para distraerse con nada que no sea defender Ucrania”.
Yermak no solo no fue cesado sino que encabezó la delegación ucraniana que el pasado domingo se reunió con Estados Unidos en el que posiblemente haya sido el encuentro diplomático más importante de los últimos meses
Desde el estallido del escándalo, solo la filtración del plan de 28 puntos con el que la administración Trump ha reiniciado la negociación en busca del final del conflicto rusoucraniano consiguió eclipsar durante unos días los primeros movimientos políticos serios de la oposición parlamentaria ucraniana desde febrero de 2022. Pese a las presiones, Zelensky intentó contraatacar. En lugar de dejar caer a Andriy Yermak, el entorno del presidente apuntó a David Arajamia, líder de la facción parlamentaria de su partido, Servidor del Pueblo, y potencial líder rebelde capaz de obligar a Zelensky a aceptar las exigencias políticas de la oposición.
Yermak no solo no fue cesado sino que encabezó la delegación ucraniana que el pasado domingo se reunió con Estados Unidos en el que posiblemente haya sido el encuentro diplomático más importante de los últimos meses. La caída de Yermak, que debía viajar este fin de semana a Estados Unidos para negociar con Steve Witkoff, no solo mina la posición de Zelensky a nivel interno, sino también la posición negociadora de un presidente que quiso proteger a su principal aliado cuando su caída era solo cuestión de tiempo. En apenas unos días, Yermak ha pasado de posar junto a Zelensky con Felipe VI y estrechar la mano de Marco Rubio para negociar la paz a la imagen del registro de sus dependencias en busca de pruebas de corrupción. En el peor momento posible, Zelensky se queda solo y seriamente debilitado.
