Caracas, 9 de mayo de 2026
Desde las 9 de la mañana, en el centro de Caracas se fue reuniendo la comunidad rusa y bielorrusa residente en Venezuela, junto a sus embajadores y una nutrida representación de movimientos sociales y autoridades venezolanas para conmemorar el 81 Aniversario de la Victoria del Ejército Rojo sobre el nazifascismo. La cita fue en la Plaza de la Victoria, un espacio símbolo erigido el año pasado por el Presidente Nicolás Maduro Moros —hoy prisionero— para honrar la gesta del pueblo soviético en la Gran Guerra Patria.



La jornada arrancó con la marcha del Regimiento Inmortal. Decenas de personas, muchas de ellas descendientes de soldados del Ejército Rojo, caminaron portando fotografías de sus antepasados que combatieron entre 1941 y 1945. Entre banderas rojas de la Victoria, la enseña de la URSS, la actual tricolor rusa y la bielorrusa, los participantes desfilaron hasta llegar al monumento donde se iza la réplica de la Bandera de la Victoria, aquella que flameó sobre el Reichstag en Berlín. Allí confluyeron también venezolanos de diversas generaciones.










Entre las personalidades venezolanas que se sumaron a la caminata destacaron la alcaldesa de Caracas, Carmen Meléndez, y la diputada del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) Tania Díaz. Ambas encabezaron junto a Jesús Faría el Regimiento Inmortal junto con los embajadores ruso y bielorruso, Sergei Melik-Bakhmutov y Dzmitry Dzeravinski, respectivamente. También se vieron representaciones del Partido Comunista de Venezuela (PCV) y de Patria Para Todos (PPT), lo que reflejó el espectro amplio de fuerzas que en Venezuela mantienen viva la memoria antifascista.



Una lección de historia y alerta al presente
Tras la marcha llegó el turno del acto oficial. Abrió la tribuna Jesús Faría, responsable del grupo parlamentario de amistad Venezuela-Rusia, quien subrayó la importancia de recordar la Victoria de la Unión Soviética de Stalin contra el nazismo y sus valores.
Por su parte, Dzmitry Dzeravinski, embajador de Bielorrusia, evocó a su país, que dio la primera resistencia frente a la agresión hitleriana y perdió a uno de cada tres ciudadanos en la guerra.
Luego intervino el embajador ruso, Sergei Melik-Bakhmutov, quien resaltó la importancia de mantener viva la memoria en los tiempos en los que el nazismo levanta cabeza en Europa, mientras nuestros pueblos, Rusia y Venezuela, sufren agresiones que tienen el mismo origen: el afán de dominio fascista del mundo.









Música, banderas y un rancho de campaña
Tras los discursos, llegó el momento más vibrante: las actuaciones culturales. Entre ellas, artistas venezolanos entonaron “La Guerra Sagrada”, himno simbólico de la Gran Guerra Patria. Al cierre, un coro mixto ruso, bielorruso y venezolano interpretó “El Día de la Victoria”, canción que cerró con la participación de los embajadores de sendas comunidades exsoviéticas.
La jornada finalizó con una comida de campaña, tal como era tradición en los frentes de batalla soviéticos. Platos de kasha fueron servidos a los asistentes.




Al finalizar la sensación era clara: en Caracas, la Victoria de 1945 sigue viva y resistente contra los embates del olvido y de los nuevos fascismos que amenazan hoy a pueblos como el ruso y el venezolano. La memoria, este 9 de mayo, se hizo carne en la Plaza de la Victoria.
