*Herrien Arteko Adiskidetasuna (canal de Telegram)
Medios españoles informaban recientemente de la finalización, por parte de la armada española, de una misión de presencia, vigilancia y disuasión. «El BAM “Tornado” zarpó a finales de septiembre hacia aguas de Ceuta para realizar seguimiento de navíos de la Armada Rusa, o Russian Federation Navy, que se encontraban en tránsito por el mar de Alborán, estrecho de Gibraltar y golfo de Cádiz», publicaba el medio Defensa.com, que citaba también las declaraciones de un oficial español: «la presencia continuada de unidades en la mar contribuye a generar un efecto de disuasión frente a actividades ilícitas o contrarias a los intereses nacionales».
También de actualidad es
la finalización del despliegue de destructores estadounidenses en la base de Rota, que aumentan de cuatro a seis, así como el número de sus efectivos que se incrementa en 300. La base gaditana proporciona, entre otras cosas, apoyo a las misiones yanquis en Europa o África, y tras este despliegue, se consolida como uno de los principales puntos de apoyo estadounidenses en el flanco sur europeo.
Ambas noticias coinciden también con la amenaza yanqui de gravar las exportaciones españolas a Estados Unidos con aranceles de hasta 200.000 euros por buque de no permitir el paso de equipo militar a Israel, la verdad, este tipo de chantaje si que da la impresión de ser una actividad «contraria a los intereses nacionales«.
Pero es que si bien el despliegue gringo se debe a la culminación de los acuerdos firmados con la administración Biden en 2022 (y que nadie votó), lo decidido en el referéndum de adhesión a la OTAN en 1986 fue algo muy distinto.
Salvo en Euskal Herria, Catalunya e Islas Canarias, territorios en los que el no a la OTAN triunfó, en el resto del Estado el sí se impuso con un 56, 85%, pero ese voto se supeditaba a unos condicionantes que claramente se expresaban en las papeletas:
El Gobierno considera conveniente, para los intereses nacionales, que España permanezca en la Alianza Atlántica, y acuerda que dicha permanencia se establezca en los siguientes términos:
1.º La participación de España en la Alianza Atlántica no incluirá su incorporación a la estructura militar integrada.
2.º Se mantendrá la prohibición de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en territorio español.
3.º Se procederá a la reducción progresiva de la presencia militar de los Estados Unidos en España.
Se diría que votaciones, referéndums o elecciones les dan igual a estos defensores de la democracia de pacotilla. Unos son capaces de cualquier cosa con tal de mantener su decadente imperio, los otros sacrifican la soberanía popular para mantenerse en la poltrona.
