¿Por qué los soldados nazis evitaban en combate cuerpo a cuerpo con sus adversarios soviéticos?

*Extraido de una pagina de Facebook dedicado a la II Guerra Mundial
Si hay algo que la Wehrmacht recordó con pavor en el Frente Oriental, fue la ferocidad de los soldados del Ejército Rojo en el combate cuerpo a cuerpo. No era solo valor, no era solo rabia. Era técnica, entrenamiento y una mentalidad de acero.
¿Qué los hacía tan efectivos?
El Ejército Rojo no improvisaba. Los reclutas recibían instrucción en técnicas de combate derivadas del sambo (el arte marcial soviético) y del boxeo. Golpes, bloqueos, desarmes y derribos se enseñaban como parte del entrenamiento básico. El cuerpo a cuerpo no era una ocurrencia; era una disciplina táctica. Para el resto de los contendientes, la lucha cuerpo a cuerpo, era algo que solo se veía en última opción. Para el Ejército Rojo, era parte de su doctrina de las tácticas de asalto
Las unidades de asalto soviéticas no disparaban en filas ordenadas. Entraban en combate con granadas y bayonetas, rompiendo la línea enemiga con violencia y confusión. El objetivo no era un duelo de esgrima. Era aniquilar al enemigo lo más rápido posible para abrir una brecha en la defensa alemana.
La bayoneta como prolongación del cuerpo
La bayoneta del fusil Mosin-Nagant era larga, afilada y letal. Pero los soldados soviéticos no solo la usaban para apuñalar: la usaban para bloquear, desviar y atacar en movimientos fluidos. En manos entrenadas, la bayoneta se convertía en una extensión del brazo.
Instinto de supervivencia.
Eran entrenados en el uso de la pala como arma de combate, que ha veces era más temida que la bayoneta.
Cuando el soldado soviético se quedaba sin munición (algo frecuente en 1941-1942), la única opción era la lucha cuerpo a cuerpo. Y en esa lucha, el que dudaba, moría. La práctica constante y la necesidad forjaron combatientes temibles.
El soldado soviético no luchaba por una ideología abstracta. Luchaba por su familia, su tierra, su pueblo. La rabia y la desesperación ante la invasión se convertían en una agresividad que los alemanes no lograron igualar.
Al entrar en la guerra las unidades y soldados del oriente, estos traían sus tradiciones de lucha ascentrales. Que eran tradicionales en sus Repúblicas.
«Los soldados soviéticos son los más temibles en el combate cuerpo a cuerpo. No solo por su fuerza, sino por su técnica. Sus bayonetas se mueven como extensiones de su cuerpo. No esperan que les des una oportunidad; te la quitan.» Oficial alemán, Karl Fuchs, 1942
El soldado soviético era un combatiente entrenado para la lucha más salvaje y cercana. La combinación de técnica marcial, bayoneta, rabia y moral los convirtió en los amos del cuerpo a cuerpo en el Frente Oriental.